La marca Pro-Biodiversidad de la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos apuesta por la ganadería extensiva de montaña

La Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ) ha sido protagonista en Hora 14 Cantabria, de la Cadena SER, por la iniciativa desarrollada para facilitar el manejo de los rebaños que aprovechan los puertos de montaña del Parque Nacional de los Picos de Europa.
A través de un servicio de transporte en helicóptero, la Fundación ha trasladado cerca de 3.500 kilos de pienso destinado a los mastines que acompañan y protegen al ganado de los productores vinculados a la marca Pro-Biodiversidad. Una actuación que permite mejorar la alimentación de los perros de trabajo y, al mismo tiempo, reducir el esfuerzo que supone para los pastores transportar manualmente grandes cantidades de alimento hasta zonas de montaña de difícil acceso.
En la entrevista participaron Gerardo Báguena, vicepresidente de la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos, y el ganadero Raúl Roiz, uno de los pastores beneficiarios de esta iniciativa de la marca Pro-Biodiversidad.

¿Cómo funciona esta iniciativa de transporte de pienso para los mastines?
Llegamos a un acuerdo con los pastores en el que ellos ponen el pienso que van a consumir sus perros y nosotros fletamos un helicóptero. Tenemos un acuerdo con la empresa de helitransporte y los propios ganaderos nos indican la posición exacta donde quieren que dejemos el pienso. De esta manera, en una sola mañana estamos dejando casi 3.500 kilos de comida para los mastines.
Lo que conseguimos es que estén mejor alimentados, que puedan realizar mejor su función y, sobre todo, mejorar la vida del pastor, porque evitamos que tenga que subir durante varias horas con sacos de 15 o 20 kilos a la espalda para alimentar a sus perros.
¿Hasta qué lugares permite llegar este sistema?
A toda la zona de los Picos de Europa, a puertos que no tienen acceso por pista. Hay lugares en los que hay que dejar el coche a una hora y media, dos horas o incluso dos horas y media a pie, con desniveles de más de 1.100 metros.
Teniendo en cuenta que cada mastín puede comer alrededor de medio kilo al día y que puede haber ganaderos con once mastines, estamos hablando de muchos cientos de kilos que tendrían que ser porteados de forma manual, con el esfuerzo físico que eso supone para los pastores.

¿Qué tipo de ganado tienen y cuántos animales forman parte de la explotación?
Nuestra ganadería la llevamos junto a mis padres. Tenemos unas 900 ovejas, un rebaño bastante grande para esta zona, unas 40 vacas y también alguna yegua. En el pueblo de Bejes, en el Ayuntamiento de Cillorigo de Liébana en Cantabria.
¿Cómo conocisteis esta iniciativa?
Llevamos años trabajando junto a la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos. Siempre están intentando buscar iniciativas que nos ayuden y nos mejoren el día a día. Nos propusieron la posibilidad de subir el pienso en helicóptero hasta los puntos donde tenemos el ganado durante el verano y nos pareció muy buena idea.
¿Utilizáis este servicio principalmente durante el verano?
Sí. Durante junio, julio, agosto y parte de septiembre, si el tiempo lo permite, nuestros rebaños están en zonas bastante altas. En nuestro caso concreto, por encima de los 2.000 metros. Antes había que subir el pienso en mochilas y ahora utilizar el helicóptero facilita bastante el trabajo.
¿Cuántos mastines tenéis para cuidar el rebaño?
Ahora contamos con diez mastines. Con la presión que existe, sobre todo por el lobo, cada vez necesitamos más mastines y, especialmente, necesitamos que estén bien alimentados para que puedan realizar su función.
¿Habéis tenido que aumentar el número de mastines con el paso de los años?
Sí. En nuestro caso, en los últimos cinco años hemos tenido que duplicar el número de mastines.
¿Qué papel desempeñan los mastines en vuestra ganadería?
Un papel fundamental. Ahora mismo, tal y como están las cosas, sin los mastines no podríamos salir a los puertos y casi tampoco a las fincas próximas al pueblo. Los mastines que tenemos trabajan bastante bien. No son la solución para todo, pero ayudan mucho a controlar los ataques.
¿Qué características buscáis en estos perros y cómo se trabaja con ellos?
Nosotros buscamos principalmente un perro de trabajo, no el típico mastín de exposición de mucho peso. Estamos en los Picos de Europa, en una zona de roca caliza y con pocos terrenos cómodos para ellos, por lo que buscamos líneas de perros adaptadas al trabajo.
No compramos los perros. Los vamos criando a partir de nuestras propias hembras y, desde pequeños, están en contacto con las ovejas. Así van considerándolas como parte de su entorno y de su familia.
¿Los mastines permanecen durante todo el año con el ganado?
Sí. Nuestro manejo es principalmente de ganadería extensiva y las ovejas pasan aproximadamente diez meses al año en el exterior. Siempre tenemos ovejas fuera, así que los mastines permanecen con ellas prácticamente durante todo el año.
Cuando una persona se encuentra con un mastín que está protegiendo un rebaño, ¿cómo debe comportarse?
Es importante que esto vaya calando entre la gente, sobre todo en estas zonas en las que cada vez hay más turismo. A los mastines hay que dejarlos trabajar: no hay que acariciarlos ni darles comida.
Aunque veamos cachorros en zonas de montaña, están trabajando, no están abandonados. Si los turistas interactúan con ellos, los cachorros pueden llegar a seguir a las personas y después no querer permanecer con las ovejas.
Los perros pueden ladrar, pero si no atraviesas por el medio del rebaño ni haces gestos extraños, no tienen por qué hacerte nada.
¿Hasta qué punto os ha facilitado el trabajo esta iniciativa de la Fundación?
Muchísimo. La Fundación siempre está buscando iniciativas para ayudarnos en nuestro día a día y esta es una de ellas. Llevamos ya varios años haciéndolo y nos facilita mucho el trabajo.
En nuestro caso, las ovejas están durante el verano aproximadamente a 2.200 metros de altitud. Antes teníamos que subir el pienso en mochilas, salvando alrededor de mil metros de desnivel hasta llegar donde estaban las ovejas.
Ahora seguimos teniendo que subir, pero lo hacemos sin cargar todo ese peso. El pienso queda arriba, almacenado en tolvas, y los perros pueden comer cuando lo necesitan. Ellos están mejor atendidos y a nosotros nos facilita muchísimo el trabajo.






